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sábado, 4 de diciembre de 2010

Cómo poner fin a las guerras (versión teísta)

Este pequeño librito fue editado en el Yatra de Costa Rica, en el año 1991 para ser distribuido en sankirtana. Veinte años después, los temas aquí tratados siguen en plena vigencia. Esperamos sirva para reflexionar sobre el futuro de nuestro planeta y nuestra vida espiritual.


Transcribimos un fragmento, y el vínculo está en el título.


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"...


Nacido en la ignorancia, el ser humano recorre su existencia acumulando datos de aquí y de allá, durante su infancia y juventud, a fin de satisfacer la necesidad imperativa de tener conocimiento que le ayude a comprender la finalidad de su propia vida. Pero ni en la familia ni en los educadores, encuentra alguien que le instruya adecuadamente en ese sentido. A su alrededor circulan una nube de personas dominadas por la codicia y motivadas por intereses materiales, los cuales no le pueden ayudar.

Quien no conoce la verdadera naturaleza de las cosas, permanece en el concepto equivocado de “yo soy este cuerpo” y “todo lo que tengo es mío”, lo cual constituye, sin duda, la causa fundamental de los problemas del hombre.

Las guerras de hoy no son más que el resultado natural de una civilización materialista, sin conocimiento alguno de Dios. Pero el Sri Isopanisad nos informa, en su primer texto, de la siguiente manera:

isavasyam idam sarvam
yat kiñca jagatyam jagat
tena tyaktena bhuñjitha
ma grdhah kasya svid dhanam

El Señor posee y controla todo lo animado e inanimado que hay en el universo. Por eso, uno sólo debe aceptar aquellas cosas que le sean necesarias y que se le han asignado como su cuota, y no debe aceptar otras cosas, sabiendo bien a quien pertenecen.

O sea que las personas deben considerarse como fideicomisarias, o depositarias de todo cuanto puedan haber llegado a tener. De este modo se nos revela el tipo de conciencia que corresponde a los seres humanos.

Como decía Srila Prabhupada:


"Una civilización sin conciencia de Dios, no es mejor que una civilización animal". Y ¿qué harán muchos animales juntos?: pelear"."

Cómo poner fin a las guerras (versión no teísta)

Fragmento de "La Libertad Primera y Última", de Jiddu Krishnamurti:

"Para traer paz al mundo, por lo tanto, para detener todas las guerras, tiene que haber una revolución en el individuo, en vosotros y en mí. La revolución económica sin esta revolución interna carece de sentido, pues el hambre es el resultado del defectuoso ajuste de las condiciones económicas producido por nuestros estados psicológicos: codicia, envidia, mala voluntad y espíritu de posesión. Para poner fin al dolor, al hambre, a la guerra, es preciso que haya una revolución psicológica, y pocos de nosotros están dispuestos a enfrentar tal cosa. Discutiremos sobre la paz, proyectaremos leyes, crearemos nuevas ligas, las Naciones Unidas, y lo demás. Pero no lograremos la paz porque no queremos renunciar a nuestra posición, a nuestra autoridad, a nuestros dineros, a nuestras propiedades, a nuestra estúpida vida. Confiar en los demás es absolutamente vano; los demás no nos traerán la paz. Ningún dirigente, ni gobierno, ni ejército, ni patria, va a darnos la paz. Lo que traerá la paz es la transformación interna que conducir a la acción externa. La transformación interna no es aislamiento; no consiste en retirarse de la acción externa. Por el contrario, sólo puede haber acción verdadera cuando hay verdadero pensar; y no hay pensar verdadero cuando no hay el conocimiento propio. Si no os conocéis a vosotros mismos, no hay paz.

Para poner fin a la guerra externa, debéis empezar por poner fin a la guerra en vosotros mismos. Algunos de vosotros moverán la cabeza y dirán "estoy de acuerdo", y saldrán y harán exactamente lo mismo que han estado haciendo durante los últimos diez o veinte años. Vuestra conformidad es puramente verbal y carece de significación, pues las miserias y las guerras del mundo no van a ser detenidas por vuestro fortuito asentimiento. Sólo serán detenidas cuando os deis cuenta del peligro, cuando percibáis vuestra responsabilidad, cuando no dejéis eso en manos de otros. Si os dais cuenta del sufrimiento, si veis la urgencia de la acción inmediata y no la aplazáis, entonces os transformaréis; y la paz vendrá tan sólo cuando vosotros mismos seáis pacíficos, cuando vosotros mismos estéis en paz con vuestro prójimo."